DENNIS HOPPER, IN MEMORIAM

ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS
UN POCO DE CINE. 11 de junio de 2010


La reciente muerte de Dennis Hopper (Dodge City, Kansas, 1936-Venice Beach, California, 2010) engrosa la lista de víctimas y damnificados de los gloriosos iconos de los 60. Se fueron muy pronto de una u otra manera el Che Guevara, John y Robert Kennedy, Martin Luther King, Jimi Hendrix, Janis Joplin... más tarde John Lennon y tantos otros que representaron de diferentes formas un sueño de libertad. Se nos derrotó con todas las de la ley, no importa si estuvimos o no, en las calles de París en Mayo del 68, en la culminación desgraciada de la Primavera de Praga, en la Plaza ensangrentada de las Tres Culturas de México D.F., ese mismo 1968. La contracultura, mientras seguía perdiendo batallas a lo largo de las siguientes décadas, fue desapareciendo como el agua por una alcantarilla.



Hopper, actor desde su adolescencia en películas como "Rebelde sin causa" (Rebel Without A Cause; Nicholas Ray, 1955) o "Gigante" (Giant; George Stevens, 1956) -protagonizadas ambas por otro ilustre vencido, James Dean-, se empapó de la cultura del rock and roll en los 50 y con la generación hippy explotó como cineasta en un film libre y hermoso: "Easy Rider" (1969). Él lo protagonizó junto a Peter Fonda y a un entrañable Jack Nicholson que daba el salto a la fama encarnando a un abogado sureño bebedor que viajaba por EE UU con sus dos psicodélicos compañeros moteros en busca de conocimiento, libertad y amor. "Easy Rider" (con música de los Byrds, Steppenwolf, Bob Dylan, The Band) fue un vehículo sublime para amplificar la rebelión contra el establishment que se estaba gestando. Una película que tenía mucho sentido del humor, aunque, según avanzaba el metraje, se convertía en una tragedia sin paliativos a consecuencia del conservadurismo de la gente del pueblo de la América profunda, que Hopper mostraba descarnadamente, y su modo de pensar tendente a suprimir lo diferente o lo desprejuiciado. "Easy Rider" contribuyó a que mucha gente se interesara de pronto por la cultura pop, por las puertas de la percepción que invocaban las drogas, y fue una gota más, acompañada de las revueltas y las reivindicaciones pacifistas que reclamaban los jóvenes contestatarios -sobre todo, de rango universitario-, que decidió al Gobierno de EE UU, y en mayor o menor medida al resto de países desarrollados u occidentales, a ir desmontando sutilmente este proceso de destrucción de la sociedad que representaban sin gran claridad de ideas estos grupos antiautoritarios.

Hopper, como tantos otros en sus propios caminos de liberalización, no supo seguir la estela pseudo revolucionaria de "Easy Rider". Rodaría un film surrealista en Perú, "The Last Movie" (1971) que, a propósito de un especialista en escenas arriesgadas (stuntman) que vivía una historia de amor y se involucraba en las luchas intestinas en un poblado andino, venía a ser como un trayecto convulso e iniciático por los efectos de los narcóticos, y fue condenada al olvido. Después, Hopper certificó con su poderosa encarnación de Tom Ripley (el emblemático asesino siempre en guerra consigo mismo que Patricia Highsmith creó en una serie de novelas: "El talento de Mr. Ripley", 1955; "La máscara de Ripley", 1970; "El juego de Ripley"-El amigo americano-, 1974; "Tras los pasos de Ripley", 1980; y "Ripley en peligro", 1991 ) en "El amigo americano" (The American Friend; Wim Wenders, 1977), ese ambiente de desencanto y tristeza por el final del sueño que Lennon ya había anunciado a principios de los 70.


Para concluir esta etapa, Hopper intervino en "Apocalypse Now" (Francis Ford Coppola, 1979) en la que encarnaba a un fotógrafo imbuido también de los preceptos de la contracultura -en otra prueba más de esa derrota inapelable de la que hablamos y que abarcó un buen número de films de los 70 (citemos "Pat Garrett y Billy the Kid", Sam Peckinpah, 1973; o "El cazador", Michael Cimino, 1978)- que vivía en la selva vietnamita atiborrado de alucinógenos y sin capacidad de respuesta ante el espanto que cada día creaba un oficial norteamericano desertor (Marlon Brando), de otra manera igualmente víctima del sueño contracultural, convirtiendo su dominio selvático en un santuario de sangre, locura y poesía.

A su modo, siempre lúcido y coherente, Hopper volvió a ponerse detrás de las cámaras para ofrecer "Caído del cielo" (Out of the Blue, 1980), que protagonizó junto a Sharon Farrell. Una película demoledora sobre una pareja de fracasados con una hija adolescente que ven cómo se deshacen las cosas que tenían, el amor, su clase de vida en el que querían seguir creyendo. Neil Young prestó para el film uno de sus temas más testimoniales de esa dureza nihilista que se palpaba de finales de los 70 ("My My, Hey Hey, out of the blue") y que sintonizaba con el sentimiento punk (la hija de los protagonistas de "Caído del cielo" era fan de Johnny Rotten, cantante de Sex Pistols), violento o al menos arisco, entonces en su apogeo, que negaba y despreciaba los ideales de los 60.




En los 80, Dennis Hopper sacó partido de su fama de maldito y primero fue en "La ley de la calle" (Rumble Fish, 1983) un padre nada ejemplar pero comprensivo con unos hijos que vivían la pesadilla que era enfrentarse a la realidad después de la esperanza de cambio de unos años antes. También se especializó en malos posmodernos que dejaban huella como el perverso mafioso de "Terciopelo azul" (David Lynch, 1985) o el villano apocalíptico de "Waterworld" (Kevin Reynolds, 1996). Como cineasta, Hopper optó por hacer films que plasmaban una atmósfera agria y turbadora -a lo que quizá se ha reducido el american dream tras los excesos buenos y malos de los 60, con la amenaza del sida recortando al mínimo las conquistas en el terreno sexual y la vuelta a las drogas que nunca se fueron, el alcohol y el tabaco, amplificadas por la sustancia yuppy por excelencia, la cocaína-, que dejaban claro el terror ambiental ultrarreaccionario de los nuevos tiempos. Dos de esas películas que firmó Hopper y captaban dichas directrices fueron "Colors" (Colores de guerra, 1988), protagonizada por Sean Penn y Robert Duvall, que reflejaba la lucha de dos patrulleros contra la mafia de Los Ángeles; y "Labios Ardientes" (The Hot Spot, 1990, con Don Johnson y Virginia Madsen, que, en un thriller tórrido de ambiente tejano, insistía en que las soluciones felices sólo eran posibles, y con muchos peros, a una escala individual o de pareja, de puertas adentro, protegidos de la peligrosa intemperie.



Descanse en paz este visionario que creyó en un mundo mejor y fue arrasado, arrastrado por el fango -dan más o menos igual las metáforas- como nos ha pasado a todos los que no siguieron ni seguimos la doctrina eterna de Bush y sus anteriores encarnaciones y las leyes del terrorismo de unos y de otros (no hace falta empuñar una pistola o ser un suicida cargado de explosivos para ser miembro de este club de genocidas que pueden pulverizarte con un movimiento especulativo en bolsa) post-11S.

Te recordaremos con cariño, Dennis. Por ejemplo, en la piel de Tom Ripley en "El amigo americano", pronunciando esta frase ante una grabadora:

"No hay nada que temer, salvo al miedo mismo".


ESTRENO 28 de mayo de 2010: 'RABIA', UNA GRAN PELÍCULA EN LA SOLEDAD DE UN CASERÓN


ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS

Triunfadora en el Festival de Málaga (Biznaga de Oro a la mejor película), "Rabia", del ecuatoriano Sebastián Cordero (su anterior film fue "Crónicas", 2004) es una cinta perturbadora y poderosa que transcurre en un caserón norteño donde se esconde un inmigrante sudamericano (Gustavo Sánchez Parra, actor mexicano que destacó en "Amores perros"; Alejandro González Iñárritu, 2000) tras matar en un accidente al capataz de la obra en la que trabajaba. Allí, escondido en el desván de la gran casa, observa la vida de la familia Torres y de su amor, la criada (Martina García, intérprete colombiana que acaba de protagonizar junto a Javier Bardem "Biutiful"; Alejandro González Iñárritu, 2010). Nadie sabe de su presencia en la vivienda, pero es algo más que una amenaza palpable cuando alguien hace algo malo a su querida.

"Rabia" está basada en una novela del argentino Sergio Bizzio (Villa Ramallo, 1956), que ganó en 2004 con la obra el premio Internacional de Novela de la Diversidad (Cartagena, España), y está producida por, entre otros, Guillermo del Toro (el director de "El laberinto del fauno", 2006). Cordero trasladó la acción de la novela a España y ha contado en el reparto, además de los protagonistas, con Concha Velasco (la gran actriz de películas como "Pim, pam, pum... ¡fuego!; Pedro Olea, 1975) y Xavier Elorriaga (entre sus papeles destacados, está "El hombre de moda"; Fernando Méndez Leite, 1980), que son los dueños del caserón, y los hijos, Álex Brendemühl (mejor actor de reparto en Málaga y protagonista de films como "Las horas del día"; Jaime Rosales, 2003) e Icíar Bollaín (actriz de películas como "Tocando fondo"; José Luis Cuerda, 1993; y realizadora consagrada con cintas como "Te doy mis ojos", 2003, Goya a la mejor película y a la mejor dirección).

"Rabia" nos mantiene en tensión en la butaca y no abandona en ningún momento su vocación intimista y su dífícil equilibrio entre el terror, el thriller, y el drama. Además, es como un cuento absorbente en el que, pese a su trasfondo trágico, nos sentimos a gusto, disfrutando de la tétrica y evocativa atmósfera que ha bordado Sebastián Cordero.

FICHA TÉCNICA Y ARTÍSTICA
Título original: "Rabia". Dirección: Sebastián Cordero. Guión: Sebastián Cordero. Basado en la novela homónima de Sergio Bizzio. Intérpretes: Gustavo Sánchez Parra (José María), Martina García (Rosa), Concha Velasco (Elena Torres), Xavier Elorriaga (Edmundo Torres). Dirección de fotografía: Enrique Chediak. Montaje: David Gallart. Música: Lucio Godoy. Producción: Tequila Gang, Telecinco. Nacionalidad: España-México-Colombia, 2009. Color, 90 minutos. Formato: 1: 1, 85. V.O. en castellano. Premios: Biznaga de Oro a la mejor película, mejor actor de reparto (Álex Brendemühl), mención especial al mejor actor (Gustavo Sánchez Parra), mejor fotografía en el Festival de Cine Español de Málaga, 2010. Distribuidora: Wanda. Estreno: 28 de mayo de 2010.




'EL TESORO DE SIERRA MADRE', LA LUZ INCANDESCENTE DE UNA GRAN PELÍCULA

ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS. 13 de mayo de 2010

"El tesoro de Sierra Madre" es una de esas películas clásicas que se te adhieren a la piel y ya siempre van contigo. John Huston (el gran director de films como "El halcón maltes", The Maltese Falcon, 1941; "La jungla de asfalto", The Asphalt Jungle, 1950; "Vidas rebeldes", The Misfits, 1961; o "El hombre que pudo reinar", The Man Who Would Be King, 1975) narra con grandeza una historia (basada en la novela de Bruno Traven, enigmático escritor alemán que se afincó en México en los años 20, donde publicó en 1927 "El tesoro de Sierra Madre") de hombres fracasados en la que la poesía, la tragedia, la condición humana y el amor se dan la mano y nos dejan una sensación hermosa, como si fuéramos más jóvenes y más puros después de ver esta gema del cine. Humphrey Bogart, en la cima de su éxito (tras protagonizar films como "Casablanca", Michael Curtiz, 1942; o "El sueño eterno", The Big Sleep, Howard Hawks, 1946), encarna a un personaje mezquino obnubilado por el oro. A su lado, Tim Holt (le vimos en "Pasión de los fuertes", My Darling Clementine, John Ford, 1946) es un hombre inocente y sin suerte, y Walter Huston, el padre de John (fue nominado al Oscar al mejor actor en 1936 por "Desengaño", Dodsworth, William Wyler, 1936), interviene en un papel maravilloso de un tipo que ha buscado durante toda su vida el hechizante metal amarillo, siempre de un lado para otro, y que conoce en esa búsqueda de qué está hecha la existencia y lo que en rigor se puede esperar de ella.


Dobbs (Bogart) y Curtin (Holt) son dos hombres desesperados en un México en el que caminan juntos la pobreza más extrema y la riqueza. Hambrientos, piden por las calles (Bogart, en uno de los planos del comienzo de la película, mendiga al potentado John Huston), les engañan con trabajos que no cobran hasta que en un centro de acogida oyen decir a un viejo, Howard (Walter Huston), que en unas montañas más o menos cercanas puede haber oro. A duras penas, compran el equipo necesario y efectivamente encuentra oro, pero ahí comienzan los problemas. Cuando llega otro norteamericano (Bruce Bennett), también en busca de oro que saque de apuros a su esposa e hijo que viven en Texas, la codicia estalla y le sentencian a muerte, a pesar de que éste les ayuda a combatir a unos bandidos. Dobbs/Bogart, enfermo por el calor y la fiebre de una riqueza que jamás alcanzó, pierde la razón mientras el viejo Howard ayuda a unos campesinos, pues es médico, a curar a un niño. Le tratan como a un rey en su poblado y él, en la última vuelta del camino de su vida, se siente feliz. Bogart ha intentado matar a su compañero Curtin y vuelve enloquecido de las montañas, pero es asaltado y lo asesinan. El viento esparce el oro que llevaba en las alforjas de los burros de carga. Cuando Howard y Curtin ven lo que ha pasado, deciden ser realistas. El viejo, que ha encontrado algo seguro y placentero, regresa con los campesinos y aconseja al compañero de Bogart que visite a la guapa viuda del tejano fallecido; le vendrá bien una mano amiga ya que casi es tiempo de cosecha.



"El tesoro de Sierra Madre" tiene un ritmo lento, sosegado, luminoso; casi cualquier secuencia parece el fragmento de un bello poema épico-lírico en el que está escrita nuestra alma sedienta de aventuras y redención, de amor y humanidad. Con pélículas como ésta, merece la pena glorificar ese invento de barracón de feria memoria después del siglo XX y ahora cada vez más tecnificado y diversificado que es el cine.

FICHA TÉCNICA Y ARTÍSTICA
Título original: "The Treasure of the Sierra Madre". Dirección: John Huston. Guión: John Huston. Basado en la novela homónima de Bruno Traven. Productor: Henry Blanke. Intérpretes: Humphrey Bogart (Fred Dobbs), Tim Holt (Tim Curtin), Walter Huston (Howard), Bruce Bennett (Cody). Dirección de fotografía: Ted McCord. Montaje: Owen Marks. Música: Max Steiner. Producción: Warner Bros. Nacionalidad: EE UU, 1948. Blanco y Negro, 126 minutos. V.O . en inglés. Premios: Oscar al mejor director, guión adaptado y actor de reparto (Walter Huston). Estreno: 24 de enero de 1948, EE UU. Edición en DVD: 8,95 euros (tiendas Fnac, precios de mayo 2010).


ESTRENO 7 de mayo de 2010: 'EL PEQUEÑO NICOLÁS', ENCANTADORA NOSTALGIA DE UN TIEMPO MEJOR

ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS

"El pequeño Nicolás", de Laurent Tirard (director de films como "Las aventuras amorosas del joven Molière"; Molière, 2007), es una agradable película acerca de un niño travieso, Nicolás, en la Francia de principios de los 60. Está basada en el primer libro de una serie de gran éxito llamada así, "El pequeño Nicolás", que escribió el mítico René Goscinny (el creador, junto a Albert Uderzo, de "Astérix y Obélix") y el dibujante Jean-Jacques Sempé.

Ambos escribieron los libros "El pequeño Nicolás" (1960), "Los recreos del pequeño Nicolás" (1961), "Las vacaciones del pequeño Nicolás" (1962), "Los amiguetes del pequeño Nicolás" (1963) y "Joaquín tiene problemas" (1964). En 2004, Anne Goscinny, hija de René, entregó a Jean-Jacques Sempé una serie de historias cortas sobre Nicolás que su padre tenía guardadas y así, una vez ilustradas y adaptadas por Sempé, se publicaron los volúmenes "La vuelta al cole" (2004), "Diga" (2004), "El chiste" (2004), "Ojo con el pequeño Nicolás" (2006) y "El globo del pequeño Nicolás" (2009).

Lo que vemos en pantalla, procedente del primer libro, es el relato sobre un niño de 10 años que está preocupado porque su madre, según le ha parecido entender en una conversación de sus padres, está embarazada y, oyendo las experiencias de otros compañeros de clase que han tenido hermanitos, lo más probable es que sus progenitores, cuando llegue el bebé, pierdan todo interés en él y le abandonen en un bosque...

El director Laurent Tirard ha contado en "El pequeño Nicolás" con un reparto magnífico de grandes cómicos: Kad Merad, el padre de Nicolás, al que recordamos en "Bienvenidos al norte" (Dany Boon, 2008); Valérie Lemercier como la madre de Nicolás (la actriz y directora de "Palacio Real", 2006); Sandrine Kiberlain como la profesora de la clase de Nicolás (a la que vimos en "Usted primero"; Pierre Salvadori, 2006); y los niños que han sido bien seleccionados por Tirard y su equipo. Maxime Godart encarna a Nicolás y lo hace con bastante corrección, logrando el realizador que el chaval sea comedido en un papel ideal para desplegar, si se tiene, el histrionismo. Igualmente, están muy entonados los amigos de Nicolás: Aniano (Damien Ferdel), el sabihondo del colegio que protege lo primero las gafas cuando se meten con él; Alcestes (Vincent Claude), el gordito siempre dispuesto a apoyar a Nicolás; o Clotario (Victor Carles), el último de la clase, que logra después de enormes esfuerzos contestar correctamente a la pregunta de qué río pasa por París cuando el ministro de Educación en una visita al colegio se dirige a este chico que no sabe nada, no entiende nada y sólo quiere pasárselo razonable y pacíficamente bien dentro de su ignorancia supina.

Laurent Tirard utiliza a veces unos efectos visuales que cansan un poco y acercan "El pequeño Nicolás" al cómic o a la historieta clásica, lo que por otra parte no deja de ser coherente. Lo cierto es que esos recursos se perdonan sin más porque Tirard ha conseguido plasmar un ambiente encantador, de un pasado ideal en el que las cosas eran más inocentes y quizá más fáciles. Una dorada nostalgia que nos hace pasar un muy buen rato.

FICHA TÉCNICA Y ARTÍSTICA
Título original: "Le petit Nicolas". Dirección: Laurent Tirard. Guión: Laurent Tirard, Grégoire Vigneron, Alain Chabat. Asesoramiento guión: Anne Goscinny. Basado en el libro homónimo de René Goscinny y Jean-Jacques Sempé. Intérpretes: Maxime Godart (Nicolás), Kad Merad(Padre de Nicolás), Velérie Lemercier (Madre de Nicolas), Vincent Claude (Alcestes), Charles Vaillant (Godofredo), Victor Carles (Clotario). Dirección de fotografía: Denis Rouden. Montaje: Valérie Deseine. Música: Klaus Badelt. Producción: Fidelité Films, Imav, Wild Bunch. Nacionalidad: Francia, 2009. Color, 90 minutos. Formato: 1: 1, 85. V.O. en francés. Premios: Nominada al Mejor Guión Adaptado en los Premios César del Cine Francés, 2010. Distribuidora: Vértigo. Estreno: 7 de mayo de 2010.

ESTRENO 30 de abril de 2010: 'WELCOME', UNA HERMOSA PELÍCULA DE AMOR Y CRÍTICA SOCIAL

ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS

"Welcome" es una extraordinaria cinta (mejor guión y premio del jurado joven en el Festival de Gijón) que narra la amistad de un socorrista de piscina (Vincent Lindon, intérprete de películas como "Caos"; Coline Serreau, 2001) en el Paso de Calais, frente a la costa británica, y un joven inmigrante kurdo-iraquí (Firat Ayverdi, actor no profesional francés) que quiere llegar a Inglaterra para reunirse con su novia. El director, Philippe Lioret (que ya exhibió su talento en films como "El extraño"; L'équipier, 2004, protagonizada por Sandrine Bonnaire) muestra con sensibilidad algunas de las vicisitudes que tienen que pasar estos seres nómadas que viajan en condiciones infrahumanas durante meses para llegar a su destino y conseguir, como mucho, un trabajo mal pagado y explotado.

Pero lo más importante de la película de Lioret es la maestría con que el cineasta parisino nos describe las personalidades de los dos protagonistas. El francés, un hombre triste tras el abandono de su esposa -que se dedica a ayudar a los inmigrantes ilegales (lo cual está prohibido en Francia)-, y el joven kurdo que, pese a todos los infinitos malos ratos que ha pasado en su viaje de tres meses desde Irak, es un ser inocente que piensa siempre que lo mejor está por venir y que todo es posible si lo intentas. Incluso cruzar a nado el Canal de la Mancha.

Poco a poco, "Welcome" nos va impresionando con esa historia de amor por partida doble que narra Philippe Lioret. Cómo va convenciéndonos en su tesis de que la vida no vale la pena si no se lucha por el amor, al que no se puede renunciar. Ese lazo de oro es el que une al francés de mediana edad, destrozado afectivamente, y al joven despierto a lo que le pueda ofrecer la vida, dando a cambio su limpieza de corazón.

Las obscenas leyes que, de prisa y corriendo, han formalizado los países del primer mundo para detener la incesante marea de personas que llegan hartas de que en sus países de origen se les niegue casi cualquier posibilidad de realizarse quedan en evidencia y descubren su verdadera faz ultraderechista por la que la igualdad (hablando de Francia) que promovió la Revolución de 1789 no es apta, de ninguna manera, para estos desharrapados.

Estamos deseosos también nosotros -como lo está el joven kurdo protagonista de esa vida futura llena de venturas- de imágenes y discursos positivos que nos ayuden a entender este drama inmundo del tráfico de personas. "Welcome" nos alienta a que busquemos el amor y la humanidad allá donde se encuentre y venga de donde venga, lo único que de verdad merece la pena en esta sórdida existencia de consumismo y crisis.

FICHA TÉCNICA Y ARTÍSTICA
Título original: "Welcome". Dirección: Philippe Lioret. Guión: Philippe Lioret, Emmanuel Courcol, Olivier Adam. Intérpretes: Vincent Lindon (Simon), Firat Ayverdi (Bilal), Audrey Dana (Marion). Dirección de fotografía: Laurent Dailland. Montaje: Andréa Sedlackova. Música: Nicola Piovani, Wojciech Kilar, Armand Amar. Producción: Nord-Ouest Productions, Studio 37. Nacionalidad: Francia, 2009. Color, 110 minutos. Formato: 1: 2, 35. V.O. en francés. Premios: Premio al mejor guión y premio del Jurado Joven en el Festival de Gijón, 2009; Premio Lux (valores europeos) del Parlamento Europeo, 2009. Distribuidora: Golem. Estreno: 30 de abril de 2010.

ESTRENO 23 de abril de 2010: 'QUE SE MUERAN LOS FEOS', LUMINOSA Y BIENINTENCIONADA COMEDIA

ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS

La nueva película de Nacho G. Velilla (tras la graciosa "Fuera de carta", 2008, su primer film) es "Que se mueran los feos", homenajeando con el título aquella canción de los Sirex, grupo de los 60. Es un film luminoso, alegre. Intenta que el espectador pase un buen rato mientras va conociendo las tristezas de un hombre renco, feo (Javier Cámara, también protagonista de "Fuera de carta"), que desea enamorarse y ser correspondido. Sus amigos le toman el pelo, pero también le quieren. El cura moderno (Tristán Ulloa, el protagonista de "Un buen hombre"; Juan Martínez Moreno, 2009), el guapo oficial (Hugo Silva, estrenó en 2009 "Agallas", de Andrés Luque y Samuel Martín Mateos), el marido holgazán (Lluís Villanueva, en el reparto de "La soledad"; Jaime Rosales, 2007), la lesbiana que quiere tener un hijo (Ingrid Rubio, la vimos en "Salvador"; Manuel Huerga, 2006), la madre sufrida e insatisfecha (María Pujalte, una de sus últimas apariciones ha sido "Rivales"; Fernando Colomo, 2008), el ex hippy enfermo terminal con salud de hierro (Juan Diego, actor de films como "Casual Day"; Max Lemcke, 2007) y el bonachón del pueblo del que todos se ríen y él con ellos (Julián López, miembro de Muchachada Nui y actor de "Pagafantas"; Borja Cobeaga, 2009).

Con este grupo, Velilla compone un fresco regocijante de gente normal que trata de mirar las cosas desde el lado más amable, de vivir sin grandes agobios ni metas y sobre todo sin preocuparse de esa otra vida frenética y tan importante de la ciudad. La nómina de personajes la completa la cuñada del protagonista (Carmen Machi, protagonista de "Pájaros de papel"; Emilio Aragón, 2009), una mujer poco agraciada pero con un humor a prueba de bomba y muy romántica. Ella, con su sola presencia, consigue que todos los personajes mencionados reflexionen sobre lo que tienen y esperan de sus vidas y, de paso, luchen por encontrar un poco de amor.

"Qué se mueran los feos" se ve fenomenalmente bien, contiene unas actuaciones magníficas, una atmósfera bonita de pueblo lechero y una especie de magia escondida en el aire que viene a significar que es posible vivir sin tener siempre la cara descompuesta por la bilis. Delicioso cuento.

FICHA TÉCNICA Y ARTÍSTICA
Título original: "Que se mueran los feos". Dirección: Nacho G. Velilla. Guión: Oriol Capel, David S. Olivas, Nacho G. Velilla, Antonio Sánchez. Intérpretes: Javier Cámara (Eliseo), Carmen Machi (Nati), Juan Diego (Auxilio), Tristán Ulloa (Abel). Dirección de fotografía: David Omedes. Montaje: Ángel Hernández Zoido. Música: Juanjo Javierre. Producción: Antena 3 Films, Producciones Aparte. Nacionalidad: España, 2010. Color, 93 minutos. Formato: 1: 2, 35. V.O. en Castellano. Premios: Festival de Málaga, sección oficial fuera de concurso. Distribuidora: Warner Bros Pictures International España. Estreno: 23 de abril de 2010.

ESTRENO 9 de ABRIL de 2010: 'LA ISLA INTERIOR', UN DRAMA DE ALTO VOLTAJE QUE NOS LLEGA MUY HONDO


ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS

"La isla interior" es una película intensa, trágica, sobre una familia golpeada por el drama de la esquizofrenia. Los directores son Dunia Ayaso y Félix Sabroso, guionistas y realizadores de televisión (la serie "Mujeres", TVE, 2005), dramaturgos ("El hundimiento del Titanic", 2004) y autores de films como "Descongélate" (2003) o "Los años desnudos. Clasificada S" (2007). En los 90, con películas como "Perdona bonita, pero Lucas me quería a mí" (1997) y "El grito en el cielo" (1998), fueron representantes de la llamada comedia petarda, pero su cine fue arrinconando esos intereses y adquiriendo un tono más sombrío que llega a su punto de ebullición en "La isla interior", donde logran provocarnos un nudo en el estómago que nos hace daño y al mismo tiempo nos gratifica.

La película (rodada y ambientada en Las Palmas de Gran Canaria, de donde son Ayaso y Sabroso) se apoya en las fenomenales actuaciones de Alberto San Juan (mejor actor en la Seminci de Valladolid y Goya al mejor intérprete por "Bajo las estrellas"; Félix Viscarret, 2007), Candela Peña (Goya a la mejor actriz por "Princesas"; Fernando León, 2005), Cristina Marcos (otra vencedora del Goya en 1994 con "Todos los hombres sois iguales"; Manuel Gómez Pereira), Geraldine Chaplin (con una larga carrera en el cine español -películas como "Ana y los lobos", Carlos Saura, 1972; o "En la ciudad sin límites"; Antonio Hernández, 2002, por la obtuvo el Goya a la mejor actriz de reparto), Celso Bugallo (el protagonista de "Cenizas del paraíso", José Antonio Quirós, 2008; y premio al mejor actor de reparto por "Mar adentro", Alejandro Amenábar, 2004) y Antonio de la Torre (actor premiado con el Goya al mejor secundario por "Azuloscurocasinegro"; Daniel Sánchez Arévalo, 2006).

San Juan es un escritor temeroso que no se decide nunca a irse de la casa paterna; Candela Peña encarna a una mujer enamorada de un hombre casado que la maltrata; Cristina Marcos es una actriz de culebrón televisivo que necesita tomar pastillas para mantener un cierto equilibrio mental y emocional. Todos ellos son manipulados por los padres, Chaplin y Bugallo, que con el pretexto de protegerles realmente les hacen la vida imposible.

"La isla interior" es una de las películas grandes del cine español de 2010. Es un film que merece tener un gran éxito por ser una apuesta de alto riesgo, por su excelente guión pivotado en los personajes de Alberto San Juan, Candela Peña y Cristina Marcos, por la sólida dirección de Dunia Ayaso y Félix Sabroso, que no se permiten la menor concesión en una narración absorbente y volcánica. Habla de nosotros, de los que sufrimos a diario las agresiones "inocentes" de los demás y nos pillan siempre a contrapié para intentar defendernos. Si lo tomamos así, se convierte "La isla interior" en un viaje íntimo que agradecemos desde nuestras más sentidas lágrimas.


FICHA TÉCNICA Y ARTÍSTICA

Título original: "La isla interior". Dirección y guión: Dunia Ayaso y Félix Sabroso. Intérpretes: Alberto San Juan (Martín), Candela Peña (Coral), Cristina Marcos (Gracia), Antonio de la Torre (Iván). Dirección de fotografía: Juan A. Castaño. Montaje: Ascen Marchena. Música: Lucas Vidal. Producción: Mecanismo Films, Ayaso y Sabroso PC, La Mirada Producciones. Nacionalidad: España, 2009. Color, 93 minutos. Formato: 1: 2, 35. V.O. en Castellano. Premios: Mejor Actor (Alberto San Juan) en el Festival de Valladolid, 2009, Premio 'Julio Verne' en el Festival de Cine Español de Nantes, 2010. Distribuidora: Alta Classics. Estreno: 9 de abril de 2010.